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jueves, 31 de marzo de 2016

"Columpio de vuelo" e imágenes. Texto y fotos: SACASAS.




Un pequeño ejercicio literario:

 

Columpio de vuelo




Retenía la respiración mientras el columpio de vuelo se remontaba sobre el abismo, abierto a un paisaje que se extendía a lo lejos rodeado de escarpadas sierras. El mundo parecía perfecto con ese cielo límpido  irrigado  a plenitud por un sol generoso y los árboles,  sacudían la brisa al mismo son que producían las cuerdas del columpio a medida que giraban y se enrollaban en el pilar.

Para quien no conoce este artilugio, consiste en un mástil firmemente anclado al suelo  sobre el cual giran una o varias cuerdas resistentes y está plantado junto a un abismo. El" columpiante", bien asido a la soga, corre por el terreno plano y se lanza al abismo para volver a correr y luego en sentido contrario cuando esta se enrolla, logrando momentos de altura  ,distancia y velocidad, exultantes.





 Ahora que el viento redoblaba su frío golpe a medida que la velocidad crecía, la sensación de volar era mayor y el vértigo se acogotaba en la boca del estomago, el paisaje pasaba en una instantánea de rayados colores y el universo entero explotaba en adrenalina escapando por el cordón de la espalda, pájaros vaporosos  delineando el espacio mientras los oídos zumbaban en el torbellino.





  No se dónde más existen estos columpios de vuelo pero solo los he visto en el Departamento del Valle del Cauca sobre el borde de la cordillera occidental en Colombia, Suramérica. Se levantan en las casa-fincas de veraneo que salpican las pronunciadas laderas rebosantes de agua y verdor . No tiene nada raro que sus orígenes sean prehispánicos y son numerosos los ejemplo de ejercicios con cuerdas donde además se tejen motivos variados a medida que los danzantes se mueven en el terreno. Es deporte de alto riesgo, si la cuerda se rompe el golpe puede ser mortal dependiendo de la altura sobre la que vuele el columpio. No dispongo de estadísticas al respecto, pero teniendo en cuenta que se utiliza por lo general sin ninguna clase de protección, supongo que habrá habido casos.Total viene de unos tiempos en que esas cosas (de la seguridad) no se tomaban en consideración, vaya uno a saber si pasaban más accidentes o no..

 Nuestro columpiante del principio, embebido en sus sensaciones al límite siguió siendo pájaro y la cuerda..............no se rompió. Como un cordón umbilical  mantuvo alimentados sus sueños.    








































 Las imágenes corresponden a Barcelona invernal y el columpio tendrán que imaginarlo porque no dispongo de ninguna foto.




viernes, 2 de enero de 2015

Las imágenes más vistas del Blog y algunas reflexiones sobre accidentes en barcos de pasajeros. Imágenes y texto: SACASAS



La imagen más vista del Blog. Puente sobre el río Ter. Girona, Catalunya.






Barcos de pasajeros.

  (Accidentes)

 


 Aprovechando la reciente noticia del transbordador “Norman Atlantic” de bandera italiana, incendiándose frente a la costa griega con su carga de automotores y pasajeros a bordo, respirando estos el humo tóxico en la cubierta superior del barco, la única que existe si exceptuamos las pequeñísimas de proa y popa, sin saber si resitiría a flote el incendio, sin poder arriar los botes salvavidas y en condiciones meteorológicas imposibilitando el rescate. Han tardado como 36 horas para sacar a los naúfragos del barco en llamas y eso que han contado con suerte porque se mantuvo a flote y el incendio no creció tanto como para achicharrar a los ocupantes, quiero comentar el asunto que ya pasa de castaño a oscuro. Cero y van cuántos, el Costa Concordia de ingrata recordación se escoró tanto que tampoco se pudo hacer uso de los botes de salvataje afortunadamente estaban  cerca de la costa  y esto impidió un mayor número de víctimas, otro crucero, en febrero de 2013, el Triumph quedó a la deriva en el golfo de México sin propulsión ni energía eléctrica, los retretes dejaron de funcionar y escupieron su subproducto en el interior del barco -es casi todo interior- quedó inutilizado por los olores e inundación de caca, los pasajeros estuvieron tres días apiñados en la única cubierta -otra vez- disponible que es la superior despues de 12 o 15 pisos,  mientras los remolcaban a puerto seguro. Y así no se cuantos paquebotes más y transbordadores que perdieron las compuertas y se fueron a pique en minutos.


 
                                                                                                  

 ¿No irá siendo hora de revisar el diseño “moderno” de estos barcos? Al Titanic se le acusa de no haber llevado suficientes botes para todos los embarcados, pero los de hoy los tenían y fueron inútiles. A diferencia de los diseños anteriores con sus cubiertas de paseo sucesivas que permitían un acceso al exterior del buque  desde cualquier piso, los de hoy son todo superestructura hasta el último  que es la única cubierta libre; en el caso de los trasbordadores que tienen una sola bodega sin compartimentar el hundimiento puede ser muy rápido y no dar tiempo a salir. No se cuantos accidentes más habrá antes de que se revise esta política que es ante todo de índole económica para vender los mejores espacios en camarotes con vista al mar sacrificando las “anticuadas” cubiertas de paseo. Eso para no hablar de lo precario de las plantas motrices y la capacidad de generar energía, en varios casos han quedado varados por esta insuficiencia y la carencia de medios de emergencia para suplirla. Afortunadamente hoy con las comunicaciones y los medios aereos el número de víctimas es menor, pero habría que mejorarlos porque en lo del Norman Atlantic el socorro tardó demasiado, si el buque no resiste a flote se habría llevado a la mayoría de sus ocupantes. Por mi parte no pienso abordar ningún crucero.

SACASAS


domingo, 17 de agosto de 2014

Felidia y Pichindé, y una historia a propósito. Fotos y texto: SACASAS



Pichindé




 

Felidia y Pichindé,
Y una historia a propósito

 

En las estribaciones de la cordillera occidental de Los Andes colombianos, dentro del municipio de Cali, medio escondidos entre el verde de los cañones del río Pichindé y Cali, se encuentran los corregimientos de Felidia y Pichindé, el primero de ellos con un pequeño núcleo urbano y el otro, apenas una carretera salpicada de casas a lado y lado.La región irrigada por generosos ríos es un concierto de verdes que tapizan la quebrada orografía y a pesar de la proximidad de la ciudad (media hora más o menos) y de los veraneantes, conserva su ecología tal y como la recuerdo de muchos años.Aunque tienen actividad agrícola su principal fuente económica es la de servir de veraneadero  (aprovechando el clima más fresco que da la altitud) a los habitantes de Cali, ruidosa y calurosa urbe que se divisa a parches, desde la cordillera, detrás de los cerros de Cristo Rey y las Tres Cruces, rodeada de cañaduzales infinitos, algunos humeantes a raíz de la cosecha y posterior quema de los restos.

El cerro de Las Tres Cruces, al fondo, visto desde Pichindé. La base aerea de El Guabito está al pie del cerro y de allí despegaron los aviones  que debieron enfilar por este cañón

 Pocos saben que en esa zona y más exactamente en la cuenca del río Cali a la altura de Felidia se estrellaron La Pinta, La Niña y La Santa María causando la muerte de todos sus ocupantes, que no eran el Almirante ni los hermanos Pinzón, como podrán suponer, sino pilotos y tripulantes cubanos de tres aviones que realizaban un periplo por América. En sus máquinas voladoras Stinson Reliant SR-90 habían partido desde República Dominicana (en compañía de otro aparato denominado Colón, con bandera de la citada república) el 12 de noviembre de 1937 en un viaje con el fin de recolectar fondos para el faro de Cristóbal Colón que debía construirse en este antillano país. Después de descender al sur del continente por el Atlántico y visitar 26 repúblicas y colonias, llegaron a Cali al aeropuerto de El Guabito (hoy en día todavía operativo). Los pilotos colombianos les recomendaron seguir la ruta del río Cauca por el norte y salir al Pacífico por el Chocó, pero los expedicionarios tenían prisa por salir a este océano; les propusieron entonces usar el paso Vijes- La Cumbre de menor altura y menos complicado, no está claro por qué escogieron el cañón del río Cali para continuar su viaje, este se va estrechando rodeado de altas paredes montañosas rematado, un poco hacia el sur, por los formidables Farallones de Cali. Despegaron el 29 de Diciembre muy temprano en la mañana y ya sobrevolando Felidia el piloto de la nave almiranta se percató de la imposibilidad de atravesar por y ahí trató de volver atrás pero el espacio no era suficiente y terminó uniendo la sombra y el avión contra la ladera, seguido por las otras dos naves que corrieron la misma suerte. El aparato dominicano, más potente, se salvó porque volaba a mayor altura y fue testigo de la desgracia.

Casa finca. Pichindé


 Los lugareños que presenciaron el accidente dicen que alguna de las naves estuvo a punto de chocar con la torre de la iglesia. Intentaron, inútilmente, prestarles auxilio y después recogieron los restos, que incluían dinero recaudado para el faro, que fue devuelto en su totalidad a Cuba. El “presidente” de esta nación Fulgencio Batista en agradecimiento donó la escuela, que hoy todavía existe, con el nombre de República de Cuba y una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la mayor de las Antillas y a raíz de todo esto, también de la población de Felidia.

Vista desde Felidia (al otro lado del cerro piramidal está Pichindé). Este es el cañón del río Cali antes de que comienze a estrecharse y por aquí pasaron los aviadores minutos antes de su trágico fin.