Antigua fábrica textil. Ripoll, Catalunya.
El antiguo y noble arte de caminar
Para acompañar esta serie de “Caminando por Catalunya” no voy a
hablar de la región, tema ya tratado en otras entradas, si no del simple
y antiguo arte de mover rítmicamente las piernas, afincadas en una
superficie, para desplazarse a través del espacio. Costumbre inveterada
que cada día pierde más adeptos ante la invasión de los medios de
transporte motorizados y de la pereza alienante a que nos induce la
publicidad, con su falsa y meliflua imagen del confort. Y es que el
ritmo ideal para tantear la realidad, a medida que la recorremos, es el
suave y persistente del Caminante, con mayúscula; de otra forma,
empiezas a percibir cada vez menos lo que acontece en tu entorno hasta
el punto, de tornarse borroso e ininteligible cuando te mueves a altas
velocidades. Hay ciudades en Estados Unidos donde caminar por el barrio
es un verbo imposible de conjugar, en cuanto sales de tu calle ya eres
un extraño (sospechoso) y te arriesgas a ser interrogado por la policía,
a quien le costará mucho entender que simplemente dabas un paseo para
estirar las piernas. O cuando consultas las guías para encontrar rutas
pedestres aquí, en Catalunya, siempre comienzan con el lugar donde has
de dejar el coche para emprender la caminata. Por no hablar de los
limbos que se forman en los cruces de autopistas donde nadie previó la
posibilidad de que alguien cruzara a pie.
La imagen de la sabiduría es un canoso y barbado personaje que recorre,
acompañado de su cayado, los polvorientos caminos de la humanidad. Y
como nota curiosa, también luctuosa, recordar que por más que la guerra
haya avanzado tecnológicamente es la infantería, el soldado de a pie, el
que finalmente gana las guerras. Henry Cartier- Bresson (famoso
fotógrafo francés) se preguntaba: “Cómo piensan hacer buenas fotografías
si no caminan las calles” y también afirmaba: “Tus primeras diez mil
fotografías serán tus peores fotos”, teniendo en cuenta esto podemos
calcular los kilómetros que debió recorrer a pie para poder brindarnos
su magnífica obra. Catalunya conserva aún muchas de las rutas pedestres
ancestrales y algunas de las imágenes que aparecen en esta serie son
tomadas allí, donde solo se puede llegar andando, otras, fue arribar en
tren y recorrer al azar pueblos recién conocidos con los ojos bien
abiertos.
Para concluir y no alargar demasiado el rollo anotaré que: Caminar es la mejor manera de meter la pata.
SACASAS
Vista desde la antigua locomotora.
Capilla modernista