Homo
Berlinensis
Los habitantes de Berlín son
variopintos como en todas las grandes ciudades europeas de hoy día pero además
de los tradicionales alemanes (de Alemania) está lleno de alemanes de Turquía
que han sembrado la ciudad de Shawarmas (Kebab) y conseguido que huela al
peculiar aroma que esparcen estos asadores verticales, de hecho vivía en el
corazón del barrio turco de Newköln. Así como la ciudad parece amable con sus
habitantes, amplios espacios peatonales y para bicicletas, enormes parques
semisalvajes en medio de la urbe, no se percibe un excesiva vigilancia por
parte del estado como en otras ciudades europeas, así también los habitantes de
Berlín son amables si bien, discretos. Por estos días de verano invaden las
orillas de los canales buscando sol o la frescura de los arboles siempre
presentes a lado y lado de las vías acuáticas. No presencie ni un solo altercado
callejero o incidente de tráfico adornado con insultos como en iberoamerica o
en la península ídem.

Mucha barriga cervecera que los mayores cargan con dificultad, que le
vamos a hacer, la cerveza es lo mejor de Alemania, mal harían en no
aprovecharlo, pero también es una explosión de gente joven que se toma la calle
muy imbuída del culto a la “vida sana” trotan, hacen gimnasia, pedalean pesadas
bicicletas en el absolutamente llano Berlín y comen verduras y shawarma , no sé
si todavía consumen salchichas con
chukrut pero no se ve mucha oferta de estos productos, supuestamente tan alemanes, en el mercado. Las
pocas veces que salí de noche no había mucho movimiento en las calles, acordémonos
que oscurece casi a las 23 y los berlineses desayunan , almuerzan y comen,
temprano, comparado con los horarios en la península Ibérica, pero acordes con
U.S.A. o Colombia. La bicicleta es la reina del transporte berlinés toda la
ciudad tiene ciclovías siempre concurridas, incluso llevan un remolque con un
par de niños (no me pareció muy seguro) y como comentábamos antes son por lo
general bicicletones pesados dado que no
hay nada que subir. Las alemanas son guapas y distantes, y un poco tiesas al
caminar, puede que elegante pero poco coqueto, igual no hubo ni tiempo ni ocasión para romanticismos
teutónicos. Otra vez será. Por lo pronto recreémonos en las imágenes de algunos
habitantes de Berlín.

