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jueves, 9 de enero de 2020

Cuando la fotografía olía a vinagre III- Fotos y texto: SACASAS.



Cuando la fotografía olía a vinagre III


Escaneando el antiguo archivo de fotografía analógica, que estuvo olvidado en un rincón varios años, publico algunas imágenes de Cartagena, el Pasaje Hernadez de Bogotá y algunos personajes de interés. Seguirá una serie con este título que ya tuvo un par de entradas antes, de las cuales suministro el link. El digitalizar las fotos no puede evitar una pérdida de calidad que tendremos que aceptar en aras de que las imágenes se puedan ver. Espero las disfruten.

SACASAS

https://gasasol.wordpress.com/2013/04/05/cuando-la-fotografia-olia-a-vinagre-ii-fotos-sacasas/
https://gasasol.wordpress.com/2013/04/03/cuando-la-fotografia-olia-a-vinagre-fotos-sacasas/












viernes, 6 de junio de 2014

Textos viejos (78) I y Laberinto. Letras e imagen: SACASAS

Las dos imágenes, Parque del Laberinto. Barcelona.


 Inicio con esta entrada una serie donde iré poniendo algunos escritos perdidos en el tiempo y que milagrosamente sobrevivieron y mantienen vigencia a pesar de los años. Está era una Bogotá donde aún no llegaba el sol  y este, un día en que no tenía nada que escribir:





Textos  de 1978 – 79.


  


   Seguir arrojando letras inconexas sobre el papel. ¿Para qué?…..No importa.
Quizá para que se acabe la tinta del plumígrafo desechable o que la mente escupa todo su devenir inútil o, que un día, la gloria te arrolle y suplante tu presencia en el planeta, desechable también.
  De todas maneras no importa lo que digas –importa lo que sientas-. Escribir es como hablar, un crucigrama sin solución final. Porque el papel blanco no subsiste y hay que embadurnarlo para que no perturbe, para que no se nos cuele en las entrañas, en los sueños dulces, en los amores imposibles y en las ilusiones absurdas. Así como el alma el papel no debe permanecer blanco, hay que embadurnarlo. Ensuciarse en la civilización blanca, destruir tu pureza racista, tu santidad mentirosa, tu corazón, lleno de pecados albos.
  Es prístino el negro por abandonado, el azul por abundante, el rojo por sangre y el “verde que te quiero verde”.  El blanco no merece la exaltación de que ha sido efecto y es incapaz de afecto.

Sept 1978- (Una fría mañana en Bogotá)


 Serie de escritos, con cierto desespero mal disimulado, recién llegado a Bogotá, enorme en aquel entonces para un insignificante provinciano.

lunes, 21 de abril de 2014

“El Nadaísmo” y un par de imágenes analógicas. Por: SACASAS





 

“El Nadaísmo”

 

 

   Como este blog se lee en otras partes del mundo (espero) además de Colombia  y  en la pasada entrada mencioné a los “nadaístas”, que no son muy conocidos por fuera de las fronteras del macondiano país y, aunque de acuerdo al tema de la entrada, a la final no importaba si sabías o no quienes fueron estos “hirsutos personajes”. Voy a tratar de hacer una disertación explicativa del asunto.
 El Nadaísmo fue un Movimiento…así, a secas… porque no se puede decir literario dado que su obra no resulta muy abundante, vista a través de los años. Tampoco político, porque a pesar de algunos esbozos ideológicos y la influencia que pudieron tener en quienes despertábamos, adolescentes, a este extraño mundo; no  quedó evidencia tangible de ese ideario y, sus “combatientes”, se diluyeron en el posterior movimiento “Hippie” que llegó diez años después y  a su vez, se disolvió convertido en un objeto de consumo masivo.  Pero tal vez lo que si llegó a ser el Nadaísmo  fue un movimiento religioso. Basta ver la insistencia en inquirir a Dios en sus poemas o esa tendencia continua al acto sacrílego, como guardar hostias en medio de los libros o invadir iglesias plenas de “Escribanos católicos” perplejos o el haber sido fundado por un “Profeta” que, además, culminaría su obra literaria con dos insulsos libros del misticismo más ingenuo.



“El Profeta” Gonzalo Arango (1931 – 1976), natural de Andes, Antioquia; por allá en el año 58 fundó este movimiento con la publicación de un manifiesto y la intervención “sacrílega” en el Congreso de escribanos católicos, que le costó la cárcel al nuevo avatar. Sus fundamentos se basaban precisamente en tratar de  desfondar la sociedad colombiana, puritana, conventual y cerrada sobre sí misma, utilizando medios literarios, “religiosos” y políticos. Tuvieron un relativo éxito, en lo literario sobre todo; lo religioso y político siguen igual o peor en el país encomendado al “Sagrado Corazón”. Adelantados como fueron (diez años antes) a los sucesos de mayo del 68 en Paris y al movimiento “Hippie”, tuvieron notable influencia en los jóvenes de entonces (me incluyo) y en que los llamados “Jipis”  colombianos (autodenominados “Kolinos”) no fueran una simple copia “snob” de las tendencias que venían de fuera. También tuvieron sus influencias externas, el movimiento “Beatnick”, Jean Paul Sartre y el Existencialismo, e incluso, el principio de incertidumbre de Heinsenberg.  Pero su respuesta a estas condiciones no fue revolcarse en la angustia de lo ignoto si no, lo que después se llamaría el “Happening”, la tomadura de pelo y la dudosa felicidad de saberse nada.
De alguna manera lograron zarandear la anquilosada sociedad colombiana y sonaron en los medios,  pero su literatura, con pocas excepciones, se volvió vieja, los integrantes fueron absorbidos  finalmente por el sistema y ya no escribieron nada nuevo. Solo persistieron Elmo Valencia “El Monje Loco” (otra vez la religión) y”X-504” Jaime Jaramillo Escobar. De todas maneras no es dado pedirle nada (o algo) a quién propende precisamente por eso…. por NADA. ¡El Nadaísmo ha muerto!  ¡Viva el Nadaísmo!……  
       
                                                     SACASAS

domingo, 6 de abril de 2014

Cuando la fotografía olía a vinagre. Texto y fotos: SACASAS





                         Campanario y Catedral, Cartagena. Colombia.



Cuando la fotografía olía a vinagre.

 

 

Era como  entrar en una discoteca. Oscuro, apenas iluminado por una luz roja o ámbar que se derramaba por los objetos dejando los bordes imprecisos, difuminados al contacto con las sombras; cuando no la tiniebla total, tanto, que podías ver los pensamientos flotando en ese espacio ahora infinito, que solo reaparecía cuando el tacto torpe determinaba la existencia de límites a medida que manipulabas los trastos del oficio. También magia y misterio. Magia porque de la nada surgían personas y cosas. Misterio porque sólo al final del proceso podías estar seguro de que obtendrías algo. Todo esto envuelto siempre en un vaho espeso, casi palpable, de aromas acres que se pegaban al cuerpo, a la ropa y por lo visto también a los recuerdos. Y al final – como dioses- decir “hágase la luz” y ella, rauda, rehacía el universo “real” en un santiamén y lo que había sido negrura, pasando luego, por fantasmales sombras sanguinolentas, ahora, podía apreciarse en todo el esplendor de la imagen fotográfica contemplándonos desde la bandeja de líquido fijador. Seres, adustos unos, contentos los otros. Piedras, en el caótico orden natural o en orden y concierto humanos, aunque el tiempo poco a poco las lleve de nuevo a su “desconcertado” origen. Ciudades, también de piedra, fundida ahora y pobladas de luz 24 horas al día. Paisajes, mares, naturalezas vivas y muertas, sucesos y sobre todo… los Muertos…….muertos que perviven y persisten pegados al papel convertidos en negro haluro de plata. Y es que el color, inventado años ha, no suplantaba al blanco y negro que,insistía (e insiste) en permanecer apoyado en su virtual manera de enseñarnos la realidad distinta a como la vemos.
El ácido Acético (vinagre), el hiposulfito de sodio, el revelador y los cuartos oscuros aún existen y probablemente seguirán existiendo mucho tiempo, pero cada vez menos y para fines muy específicos haciendo que la fotografía ya no huela a vinagre.
SACASAS
En este post el menú será entonces: Fotos a la vinagreta.Años 80s
















Hombre y Pasaje Hernandez, Bogotá. Colombia.