Existe un sendero que, siguiendo – mas o menos- la costa
mediterranea, va desde Francia hasta Murcia, una etapa de este camino
une Port Bou conCadaqués (unos 35Km). Aquí algunas impromtas de esa ruta.
Estación de Port Bou
Port Bou
Dejando Port Bou. En esta imagén se aprecia la distancia a recorrer. Hemos dejado
atrás Port Bou, a nuestro pié Colera, un par de radas mas allá
Llançá, la cala del fondo Port de la Selva y detrás del último pico a
la izquierda, Cadaqués.
EL
autor de este blog ha publicado un libro, via Amazon, de una serie de
narraciones escritas a lo largo de los útimos 15 o 20 años con la única
pretensión de divertir y divertirse en el libre ejercicio de la
literatura. El volumen físico se consigue desde fines de noviembre por
correo a través de Amazon. No había publicado el anuncio oficial en el
Blog esperando a que se pudiera conseguir en versión Kindle pero ésta se
está tardando en aparecer de modo que, por ahora, pondré el link para
conseguirlo en papel por si alguién se anima a comprarlo y, mejor aún, a
leerlo. En cuanto logre subir la versión digital lo haré saber por este
medio suministrando el link respectivo. A manera de abrebocas presento
aquí un de los cuentos de la edición. En Barcelona se puede conseguir contactando con el autor via E- mail: gasasol@hotmail.com.
Link para adquirir edición en papel: http://www.amazon.com/El-Cagada-cuentos-Spanish-Edition/dp/1489586776
De: Gabriel Salgarias
La Mesa
Era una obra maestra de los artífices del siglo XVII, construida en
maderas importadas tratadas con esencias de la más rancia tradición. Su
valor era incalculable y los expertos aún lo discutían a través de
numerosas publicaciones dedicadas al ramo de las antigüedades. Toda ella
recamada de incrustaciones delicadas reproduciendo escenas bucólicas de
gran belleza y preciosismo en el detalle, sin hablar de las lacas
orientales que cubrían todo el conjunto con infinita tersura y absoluta
transparencia. Era –digámoslo de una vez- una soberbia mesa de juego,
impávida ante el vaivén de la fortuna y testigo cómplice de mil intrigas
palaciegas.
Sentado a ella, Mr. Perry, orgulloso propietario de tan codiciado
tesoro, contemplaba con calma como sus interlocutores se destrozaban
mutuamente, en una especie de subasta privada donde las cifras subían,
más por salvar el orgullo que movidas por el juicio comercial. Sobre la
cubierta superior de la mesa, cuatro copas del mejor vino francés
esperaban con paciencia al calor de la discusión.
Mc Pherson fue el primero en darse por vencido cuando la suma ya
alcanzaba varios ceros y Don Rodrigo, comenzó a pensarlo después de un
rato, para rendirse finalmente ante lo irracional de la cantidad.
Quedando entonces, como único postor, aquel americano insípido que todos
contemplaron con displicencia al comienzo de la reunión y se hacía
llamar Benjamin Johnson. Ahora, sonreía con evidente satisfacción y
devolvía miradas despectivas mientras firmaba el cheque con una pluma de
oro. Por consideración a Mr. Perry no mencionaremos la suma aquí.
Aplicando más la puya, Mr. Johnson se ofreció a inaugurarla
inmediatamente al Black Jack, invitación aceptada, no sin reticencias,
por los compañeros de reunión. Mr. Perry procedió a levantar la tapa
superior del precioso mueble y depositó un mazo de cartas, nuevo, en el
centro. En pocos minutos la discusión comercial, habíase tornado en
alegre algarabía de tahúres entre copas de coñac y el humo azul de los
habanos. El americano –curtido en Las Vegas- comenzó ganando y alardeaba
de ellos mofándose de sus contrincantes. Mc Pherson, hombre acaudalado
pero demasiado escoces para perder dinero sin pestañear, sudaba nervioso
ante sus continuos fracasos. Don Rodrigo, magnate suramericano, contaba
con incalculables medios económicos de dudosa procedencia y perdía sin
inmutarse. Mr. Perry veía descender la cotización de su cheque –único
patrimonio de peso en sus haberes- disimulando bien la contrariedad.
A poco, el sino del juego empezó a cambiar y, tras algunas victorias,
Don Rodrigo y Mr. Perry habían logrado recuperarse a costa de del
escocés, muy incómodo ya en sus faldas y al borde del retiro. El
americano, sin percatarse, había perdido su ímpetu inicial ahora no
alardeaba de su eficacia. Pronto abandonó el escocés enfurruscado y en
un juego más, Mr. Johnson corrió parecida suerte, al perder su crédito
disponible ante el dueño de casa, quien había recuperado el valor de su
cheque y algunos centavos más. Los dos ganadores observaron con silencio
inquisitorio al americano, que se revolvía en su asiento sin saber qué
partido tomar. El orgullo herido es pésimo consejero –dicen las abuelas-
y, desoyendo esto, el jugador perdido apostó……..La Mesa. Y
…..¡Ay!……como el destino no repara en la justicia de sus elecciones, el
pretensioso petrolero termino cediendo su último patrimonio a favor del
Don. Así las cosas, Mc Pherson y Mr. Johnson, sentados tímidamente a un
lado del tinglado, fueron testigos de excepción del duelo que siguió a
continuación.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Cuando ya todos se habían marchado y el humo del tabaco se diluía sin
prisa, Mr. Perry con una sonrisa de satisfacción levantaba las últimas
copas y antes de proceder a cubrir el hermoso mueble con su tapa
superior y un paño que lo protegía del polvo. Tomó con delicadeza el
mazo de cartas, que reposaba aún sobre el sitio de juego, y recordó los
meses de prisión por su causa, cuando hizo saltar la banca de un
importante casino en Las Vegas. Aquella vez cometió el error de no
escamotear a tiempo el naipe marcado (aun así el laboratorio tardó
bastante en descubrirlo). Ahora, apoyado en la intimidad de la reunión,
no había corrido el mismo riesgo. Una vez cubierta la mesa guardó el
mazo en su caja y lo volvió a sellar como si fuese nuevo. Luego,
mientras observaba el mueble que había cambiado de manos varias veces
sin moverse un centímetro, pensó, riendo entre dientes, en volverla a
jugar de nuevo.
FIN
La idea de lanzar un clon de mi blog original "Grabado de la Luz" de 'Wordpress' en 'Blogger' era facilitar la publicación de las antiguas entradas que, por no depender del momento en que fueron publicadas, siguen siendo válidas; además de ampliar los horizontes de difusión. Empezaremos con una colección de las primeras imágenes publicadas.